En esta semana aprendí que nadie es quien para juzgar, ni para que lo juzguen porque lo que nosotros vemos de malo en los demás, son los defectos que nosotros tenemos. Me sirve para ver que cuando nosotros hablamos de los defectos de alguien, somos nosotros mismos somos los que nos juzgamos y no nos damos cuenta que somos como un espejó pero que solo ve lo que le conviene. Lo aplico en mi vida aprendiendo a no juzgar a las personas porque primero debemos corregir nuestros errores para luego corregir los de los demás, como dicen "con la varas que mides, seras medido".
"CUANDO JUZGAMOS A LOS DEMÁS, ESTAMOS REVELANDO NUESTROS PROPIOS TEMORES Y PREJUICIOS"
No hay comentarios:
Publicar un comentario